domingo, 31 de mayo de 2015

31 de mayo de 2015 Santísima Trinidad

  • Dt 4, 32-34. 39-40 El Señor es el único Dios, allá arriba en el cielo, y aquí abajo en la tierra; no hay otro 
  • Sal 32 Dichoso el pueblo que el Señor se escogió como heredad 
  • Rom 8, 14-17 Habéis recibido un espíritu de hijos adoptivos, que nos hace gritar: «¡Abba!» (Padre) 
  • Mt 28, 16-20 Bautizados en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo

Dios uno y trino, misterio y cercanía
Hemos contemplado el misterio del amor del Padre en su Hijo y realizado por el Espíritu Santo. Hablar de Dios en nuestra sociedad secularizada y neopaganizada resulta a veces difícil. Dios se reveló antiguamente a su pueblo como el único Dios viviente y liberador (1 Lect). Se hace cercano al hombre cuando este es bautizado en nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y guarda lo que Cristo ha mandado (Ev). Pablo subraya la experiencia de la filiación divina adoptiva, que nos hace gritar: «Abba», «Padre» (2 Lect).

Jornada Pro Orantibus

El domingo 31 de mayo celebramos la solemnidad de la Santísima Trinidad y la Jornada Pro Orantibus. La Jornada de este año acontece en el marco del Año de la Vida Consagrada proclamado por el Papa Francisco para toda la Iglesia y dentro del V Centenario del nacimiento de santa Teresa de Jesús.

Es una celebración gozosa para dar gracias a Dios por el don de la vida de los monjes y monjas, que se consagran enteramente a Dios y al servicio de la sociedad en los monasterios y claustros. Es un día también para que todo el Pueblo de Dios ore al Señor por esta vocación tan especial y necesaria, despertando el interés por las vocaciones a la vida consagrada contemplativa.

Los objetivos de esta Jornada son: “Orar a favor de los consagrados y consagradas en la vida contemplativa, como expresión de reconocimiento, estima y gratitud por lo que representan, y por el rico patrimonio espiritual de sus Institutos en la Iglesia”; “Dar a conocer la vocación especícamente contemplativa, tan actual y tan necesaria en la Iglesia y para el mundo”; y “Promover iniciativas pastorales dirigidas a incentivar la vida de oración y la dimensión contemplativa en las Iglesias particulares, dando ocasión a los fieles, donde sea posible, para que participen en las celebraciones litúrgicas de algún monasterio, salvaguardando, en todo caso, las debidas exigencias y las leyes de la clausura”.

sábado, 30 de mayo de 2015

¿Por qué nos exige Jesús la «pobreza de corazón»? (467)

¿Por qué nos exige Jesús la «pobreza de corazón»? (467)
 
«El cual, siendo rico, por vosotros se hizo pobre para enriqueceros con su pobreza» (2 Cor 8,9) [2544-2547, 2555-2557].
 
Todos podemos sentir en algún momento el vacío interior. Pero sentirse así de pobre no es sólo negativo. Sólo necesito buscar con todo el corazón a quien puede llenar mi vacío y convertir mi pobreza en riqueza. Por eso dice Jesús: «Bienaventurados los pobres en el espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos» (Mt 5, 3)

viernes, 29 de mayo de 2015

Un libro: El evangelio de la misericordia para familias heridas

El evangelio de la misericordia para familias heridas
 
Card. Dionigi Tettamanzi
Ed. San Pablo

El Card. Tettamanzi aborda, desde una perspectiva pastoral y apoyándose en el magisterio de Benedicto XVI y Francisco y en el Sínodo de los Obispos sobre la familia, la problemática de las familias cristianas que se encuentran en situaciones difíciles.

La primera tarea de la Iglesia, afirma el cardenal, es anunciar el «evangelio de la familia», demostrando toda la singular belleza humana y evangélica del amor conyugal y familiar según el designio de Dios. Solo con una pastoral llena de misericordia se pueden afrontar las heridas que dañan la vida de estas familias.

50 años de presencia de los guanelianos en la Diócesis

El 25 de octubre de 1965 en el pueblo palentino de Aguilar de Campoo, tres guanelianos: P. Carlos, P. Enrique y Hno. Juan, se instalaban con un grupo de ocho primeros seminaristas en una sede provisional, a la espera de que se terminara su nuevo Colegio que llevaría el nombre de San José.

Desde entonces y no sin pocas dificultades, la presencia de los guanelianos se ha ido afianzando en la Diócesis. Durante los próximos días se celebrarán diversos actos conmemorativos.

jueves, 28 de mayo de 2015

Consejo Pastoral del Brezo “Impulsados por el Resucitado”

Desde el Consejo Pastoral de la Zona del Brezo, creemos que como cristianos tenemos que abrir bien los ojos y el corazón al encuentro de Jesús, para hacernos cargo de la realidad que estamos viviendo y no quedarnos callados, indiferentes, pasivos, sino en actitud de búsqueda e implicación construyendo pueblo, comunidad, zona, vecindad.

La vida de nuestros pueblos y el “clamor” de los excluidos han de estar resonando en el corazón de los cristianos y las comunidades. Clamor que reclama de nosotros una implicación que cure situaciones de dolor y trate de eliminar las causas que lo producen. Hay muchas cosas que preocupan en nuestra zona. Somos conscientes de que la crisis nos está golpeando particularmente duro. Nuestros pueblos están siendo los primeros en sufrir los efectos de lo que está pasando:

  • La despoblación y el envejecimiento sigue acentuándose
  • Los pocos jóvenes, que aún quedan, se van buscando un trabajo con un sueldo mínimo y muchas horas de trabajo, lo que nos hace ver a los inmigrantes como una amenaza.
  • Nos vamos quedando cada vez más solos y aislados, los últimos en ser atendidos en: servicios, sanidad, cultura, fe, dignidad, trabajo, justicia.
  • Nos van quitando servicios básicos: menos médicos, menos días de consulta y con más gente mayor.
  • Menos maestros y profesores, con el consiguiente deterioro en la educación.
  • Pocos curas para muchos pueblos.
  • Se ajusta a costa de los derechos de las personas y a veces lleva a la exclusión-descarte.

Esta situación nos pide que despertemos y Jesús nos ayuda a unirnos a su programa  que nos ofrece en Lc 4, 14-25 (EG: 186, 187, 188,193). Programa que recoge las preocupaciones que lleva dentro de su corazón y la tarea a la que se quiere dedicar en cuerpo y alma. Programa que ha de ser el de todo cristiano.  Jesús se siente “ungido por el Espíritu” de un Dios que se preocupa de los que sufren. Es ese Espíritu el que lo empuja a dedicar su vida entera a liberar, aliviar, sanar, perdonar: “El Espíritu del Señor está sobre mí, porque él me ha ungido. Me ha enviado para dar la Buena Noticia a los pobres, para anunciar a los cautivos la libertad y a los ciegos la vista, para dar la libertad a los oprimidos, para anunciar el año de gracia del Señor”.

Como cristianos debemos hacernos cargo de esta realidad críticamente, saber valorar lo pequeño y lo poco, ser familia de hijos y hermanos que se preocupa por los suyos, en especial los más necesitados, los excluidos y descartados. Estamos llamados a pensar y actuar en términos de comunidad, poniendo en el centro a la persona y la vida. Interpelarnos, comprometernos, no dejar a nadie en la cuneta, tratando de curar, sanar, superar situaciones de dolor, marginación, olvido, esto engancha con el sueño de Dios, que quiere un mundo de hermanos. Debemos sentirnos partícipes y apoyar las experiencias que surgen, en esta clave de liberación. Si no escuchamos el clamor de nuestros pueblos y no hacemos caso, estamos fuera del Reino, fuera del proyecto de Dios. Tenemos que ser cristianos donde está la vida, estar centrados en la vida, en las personas, en los últimos, descartados, en el hacer comunidad. Aunque nos faltan cosas vamos aprendiendo a unirnos, a responsabilizarnos, a implicarnos en el ir cultivando la comunidad humana y ciudadana para tener un vivir digno.

Somos vecinos, ciudadanos, creyentes, solo por ser esto tenemos que estar muy implicados – comprometidos y debemos plantearnos que podemos hacer nosotros en los ámbitos en los que nos movemos: pueblos, trabajo, familia, persona, sociedad. Sugerimos unas pistas:

Como personas, empezar por nosotros mismos a ser honrados. Necesidad de formarnos como verdaderas personas ciudadanos y cristianos. Recuperar los valores, el respeto, la responsabilidad, la vecindad. Lo comunitario.

En el trabajo, denunciar las injusticias, trabajos indignos. Exigir salarios justos. Dar la cara con gestos, escritos, manifestaciones, crear asociaciones solidarias con el mundo del trabajo.

Como pueblo, agruparnos, asociarnos, salir de nuestras casas y comunicarnos con otros. Participar en la vida del pueblo, estar implicados. Apoyar iniciativas y experiencias que surgen, coordinarnos.

En la familia, educar en valores. Hay otra realidad, hay otros valores. Somos hermanos, estamos para servir a los otros, para ayudar. Cuidar el diálogo y el respeto. Educarnos en el verdadero papel de la familia. Tener espíritu crítico ¿Qué pasa, por qué pasa? ¿Cómo cuidamos el clima de familia? Favorecer escuelas de padres o encuentros de formación. ¡Y algo podemos y debemos hacer!

miércoles, 27 de mayo de 2015

EI beso de Dios

Se equivoca quien crea que conoce la doctrina y vida de Santa Teresa si solo ha leído el Libro de la Vida, las Fundaciones, el Camino de Perfección, Las Moradas y las quince mil cartas que escribió. Hay otros escritos que son la más pura esencia de la espiritualidad mística cristiana. Es la Meditación al Cantar de los Cantares del rey Salomón. Era muy aficionada a leer el Cantar de los Cantares, como lo fueron otros santos. Y comentaba cómo se escandalizó la gente en un sermón, donde le predicador repitió las palabras del Cantar de los Cantares. Todo por entender las palabras con espíritu mundano y no espiritual.

En la Biblia leemos: “Béseme con el beso de su boca”. Y la Santa escribe sobre los “efectos del beso de Dios”. ¿Cómo son los besos de Dios? ¿Qué efectos producen?

Dios besa a las almas. Dios nos ha besado -escribe Santa Teresa- cuando se hizo hombre. Nos besa en la Eucaristía. Santa Teresita de Lisieux dice, hablando del día de su primera comunión: “¡Qué dulce fue mi primer beso de Jesús a mi alma! Aquel día no fue ya una mirada, sino una fusión. Ya no eran dos”. San Juan de la Cruz, en el Cántico Espiritual, canta: “Entrádose há la esposa / en el ameno huerto deseado / y a su sabor reposa / el cuello reclinado / sobre los dulces brazos del Amado”. Y añade: “Gocémonos Amado / y vámonos a ver en tu hermosura/ Al monte y al collado / do mana el agua pura / entremos más adentro en la espesura”.

Según Santa Teresa, el beso de Dios produce caridad, paz y espíritu de servicio. El beso de Dios exige desprendimiento de las cosas materiales y el apego desordenado a las criaturas.

Es maravilloso observar cómo discurre nuestra Santa al analizar “las paces” que inventamos, cuando el verdadero beso produce: paz, alegría y felicidad. Y comenta la Santa el comportamiento de la Samaritana: habla con Jesús y corre al pueblo gritandopara que sus vecinos vayan al pozo, donde dejó a Jesús y que les bendiga a todos.

Advierte Santa Teresa: “Por cierto que pienso que, si nos llegásemos al Santísimo Sacramento con gran fe y amor, que una vez bastase para dejarnos ricas, cuanto más tantas comuniones”.

Germán García Ferreras

martes, 26 de mayo de 2015

El mensaje social del Evangelio

[525] El mensaje social del Evangelio debe orientar la Iglesia a desarrollar una doble tarea pastoral: ayudar a los hombres a descubrir la verdad y elegir el camino a seguir; y animar el compromiso de los cristianos de testimoniar, con solícito servicio, el Evangelio en campo social: «Hoy más que nunca, la Palabra de Dios no podrá ser proclamada ni escuchada si no va acompañada del testimonio de la potencia del Espíritu Santo, operante en la acción de los cristianos al servicio de sus hermanos, en los puntos donde se juegan éstos su existencia y su porvenir». La necesidad de una nueva evangelización hace comprender a la Iglesia «que su mensaje social se hará creíble por el testimonio de las obras, antes que por su coherencia y lógica interna».

lunes, 25 de mayo de 2015

Preocupación de la Iglesia por el mundo del trabajo

Podemos decir, sin temor a equivocarnos que en el surgimiento y en el corazón de la Doctrina Social de la Iglesia se encuentra una profunda preocupación por el mundo del trabajo.

Hoy es difícil imaginarse las condiciones de precariedad en las que vivían los trabajadores a finales del siglo XIX cuando el mundo capitalista se desarrollaba sobre una mentalidad de explotación de la capacidad humana de trabajar. Fueron esas duras condiciones que acabaron con la vida de millones de personas las que llevaron al Papa León XIII a lanzar la primera encíclica social Rerum novarum en la cual se enfatizaba en la urgente necesidad de brindar condiciones de dignidad para los trabajadores. Esta inspiración del Papa vino animada por la escucha de movimientos sociales católicos muy fuertes que levantaron su voz a favor de los trabajadores y que comenzaron a lanzar las primeras líneas de lo que hoy llamamos la Pastoral del mundo del trabajo.

Fue el Papa Juan Pablo II quien con mucha claridad supo definir las raíces de esta preocupación de la Iglesia por el mundo del trabajo. En la Carta Encíclica Laborem excersens subraya la razón profundamente bíblica por la cual la Iglesia está convencida de que el trabajo es una dimensión central de la existencia humana. «El hombre es la imagen de Dios, entre otros motivos por el mandato recibido de su Creador de someter y dominar la tierra».

domingo, 24 de mayo de 2015

24 de mayo de 2015 Domingo de Pentecostés

  • Hch 2, 1-11 Se llenaron todos de Espíritu Santo y empezaron a hablar 
  • Sal 103 Envía tu Espíritu, Señor, y repuebla la faz de la tierra 
  • 1 Cor 12, 3b-7. 12-13 Hemos sido bautizados en un mismo espíritu, para formar un solo cuerpo 
  • Jn 20, 19-23 Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo. Recibid el Espíritu Santo

El Espíritu Santo fuerza viva de la Iglesia
La solemnidad de Pentecostés corona los cincuenta días de la fiesta de la Pascua. Es la plenitud de la Pascua. Jesús había prometido a sus apóstoles el Espíritu Santo, y hoy cumple su promesa. El Espíritu Santo estuvo presente en el comienzo de la vida pública de Jesús, y estuvo presente también en el inicio de la actividad misionera de la Iglesia (1 Lect). El Espíritu se da a la Iglesia en multiplicidad de dones (2 Lect). Con los dones del Espíritu la Iglesia lucha contra el mal y se convierte en fuerza viva y liberadora (Ev).

sábado, 23 de mayo de 2015

Comunicar la familia

El pasado domingo 17 de mayo celebramos la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales, en su XLIX edición. Esta es una oportunidad que la Iglesia ofrece para una reflexión sobre el papel de la comunicación en la misión que ella realiza en el mundo.

El Papa Francisco ha centrado su mensaje en la familia... pues, no debemos olvidar que la familia es el primer lugar donde aprendemos a comunicar. En la familia se aprende a hablar la lengua materna. En la familia se percibe que otros nos han precedido, y nos han puesto en condiciones de existir y de poder, también nosotros, generar vida y hacer algo bueno y hermoso. Podemos dar porque hemos recibido, y este círculo virtuoso está en el corazón de la capacidad de la familia de comunicarse y de comunicar; y, más en general, es el paradigma de toda comunicación.

Lo que nos hace entender en la familia lo que es verdaderamente la comunicación como descubrimiento y construcción de proximidades la capacidad de abrazarse, sostenerse, acompañarse, descifrar las miradas y los silencios, reír y llorar juntos, entre personas que no se han elegido y que, sin embargo, son tan importantes las unas para las otras. Reducir las distancias, saliendo los unos al encuentro de los otros y acogiéndose, es motivo de gratitud y alegría.

La familia es, más que ningún otro, el lugar en el que, viviendo juntos la cotidianidad, se experimentan los límites propios y ajenos, los pequeños y grandes problemas de la convivencia, del ponerse de acuerdo. No existe la familia perfecta, pero no hay que tener miedo a la imperfección, a la fragilidad, ni siquiera a los conflictos; hay que aprender a afrontarlos de manera constructiva. Por eso, la familia en la que, con los propios límites y pecados, todos se quieren, se convierte en una escuela de perdón. El perdón es una dinámica de comunicación: una comunicación que se desgasta, se rompe y que, mediante el arrepentimiento expresado y acogido, se puede reanudar y acrecentar. Un niño que aprende en la familia a escuchar a los demás, a hablar de modo respetuoso, expresando su propio punto de vista sin negar el de los demás, será un constructor de diálogo y reconciliación en la sociedad.

Domingo Pérez

Pentecostés

El 24 de mayo se celebra la Festividad de Pentecostés y el Día de la Acción Católica y el Apostolado Seglar, bajo el lema ”Familia cristiana, apóstoles en el mundo“.

En su Mensaje con motivo de esta Jornada, los Obispos nos recuerdan que «el anuncio del Evangelio de la familia constituye una urgencia para la nueva evangelización como nos recuerdan los padres sinodales. Esta tarea es responsabilidad de todo el Pueblo de Dios. En el seno de la Iglesia existen diversas vocaciones, carismas, ministerios, condiciones de vida y responsabilidades que se complementan. Como nos propone la exhortación Christifideles laici, gracias a esa diversidad y complementariedad, cada fiel laico está en disposición de ofrecerle su propia aportación. Toda vocación cristiana es, pues, una vocación al apostolado, a la misión. El matrimonio que funda la familia, es una vocación a la que Dios llama como camino de seguimiento y santidad, haciendo así de la familia lugar y fuente de evangelización, por ser vocación cristiana».

viernes, 22 de mayo de 2015

Talla en madera policromada, S. XVIII. Autor Tomás de Sierra. Monasterio de Nª Sra. de la Expectación. Agustinas Recoletas (Palencia). Su fiesta se celebra el 22 de mayo

Talla en madera policromada, S. XVIII. Autor Tomás de Sierra. Monasterio de Nª Sra. de la Expectación. Agustinas Recoletas (Palencia)
Nace en Rocca-Porena, (Italia) en 1381. En el bautismo le imponen el nombre de Margarita, de cuyo diminutivo viene Rita. Con 14 años quiere ser monja, pero sus padres -de edad avanzada- la casan con un hombre rico del mismo pueblo, que la causó mucho sufrimiento, pero ella llevó con paciencia, oración y caridad, logrando que convirtiese su corazón a Jesucristo. Tuvieron dos hijos mellizos. El marido trabajaba de sereno y fue asesinado una noche. Los hijos prometieron vengar se muerte, pero Rita les rogó que perdonasen, y que prefería verlos muertos antes pecando por el odio. Al enviudar solicita ingresar en el monasterio agustiniano de Sta. Mª Magdalena de Cascia, pero es rechazada al no ser virgen y tener hijos. En 1417 mueren sus hijos, y ya sí ingresa a la edad de 36 años. A partír de entonces se entregó a la oración y penitencia. Según la tradición, una madrugada recibió del mismo Cristo Crucificado un estigma en la frente, como recuerdo de la corona de espinas. En 1453 Rita cae enferma, y atendida por las novicias y la herida-estigma se cerró. Según otra leyenda, cuando era pequeña, las abejas entraban en su boca y depositaban en sus labios dulce miel. Muere en Cascia en 1457 y su cuerpo se conserva incorrupto en el mismo monasterio. Beatificada por Urbano VIII en 1627, es canonizada el 24 de mayo de 1900 por León XIII. Llamada “la santa de los imposibles”, es patrona de las causas perdidas, de los funcionarios y es invocada en los problemas matrimoniales.

El arte la representa vestida de monja agustina y con rosas, en recuerdo del milagro que Dios obró al convertir en rosas el pan que llevaba en su mandil para los pobres. En las iglesias de Santa Rita se bendicen y reparten rosas el día de su fiesta. También se la representa con una corona de espinas, o el estigma en la frente.

En 1610 las Agustinas Recoletas llegan a Palencia, fundadas por Don Francisco de Reinoso y la Madre Mariana de San José. En su monasterio, próximo a la catedral, se hace todos los años una novena solemne y el día de la fiesta se reparten rosas bendecidas a los fieles.

Texto: José Luis Calvo
Fotografía: Antonio Rubio

Oración
Señor, tú que otorgaste a Santa Rita de Casia la gracia de imitar con fidelidad a Cristo pobre y humilde, concédenos también a nosotros, por intercesión de esta santa la gracia de vivir fielmente nuestra vocación cristiana y seguir el ejemplo de Cristo. P.J.N.S. Amen.

D. Maximino de Prado, 60 años de vocación sacerdotal “En la iglesia de San Agustín hemos vivido auténticos milagros de Conversión”

D. Maximino junto a Mons. Esteban Escudero durante la peregrinación diocesana a Tiera Santa
“Conscientes de haber sido elegidos entre los hombres y constituidos en favor de ellos para cuidar las cosas de Dios, ejerzan con alegría y caridad sincera la obra sacerdotal de Cristo, con el único anhelo de gustar a Dios y a no a ustedes mismos. Sean pastores, no funcionarios. Sean mediadores, no intermediarios”. Estas palabras que el papa Francisco dirigía a unos jóvenes que acababan de recibir la ordenación sacerdotal y este mandato puede extenderse a todos y cada uno de los sacerdotes que día tras día trabajan para edificar la casa de Dios, la Iglesia.

Conversamos con uno de los sacerdotes que el próximo 4 de junio celebrará los 60 años de su ordenación sacerdotal. Se trata de D. Maximino de Prado, natural de Guardo. Se ordenó el 4 de junio de 1955. D. Maxi junto con D. Julio Mediavilla, D. Quintín Calvo y D. Gonzalo de Hoyos son los sacerdotes que en la pasada celebración de San Juan de Ávila conmemoraron los 60 años de sacerdocio.

Asegura que se presenta ante Dios sabiendo que durante estos años podría haber hecho más (también menos), pero que ha hecho lo que buenamente ha sabido hacer y “como el Señor es tan bueno, seguro que está contento y me perdona”. Y asegura emocionado que “es un gran don formar parte del Presbiterio de la Iglesia en Palencia, donde se vive la fraternidad, y la aceptación a la manera de ser y pensar de cada uno, porque nos sabemos unidos en lo esencial, en Cristo Sumo Sacerdote”.

¿Cómo cree que ha evolucionado la vocación sacerdotal durante estos años?
Los cambios en la sociedad también se han notado en la Iglesia. La Iglesia siempre avanza y siempre está en periodo de crecimiento. El Concilio Vaticano II nos mostró una forma mejor de vivir la fe. El cristianismo ahora es más reflexivo, más consciente y los cristianos nos damos más cuenta de por qué creemos y a qué nos compromete nuestra Fe.

¿Cristo sigue llamando?
El Espíritu Santo sigue suscitando vocaciones en la Iglesia. Quizá lo hace de otra manera pero yo estoy convencido que suscitará nuevas vocaciones. Ahora existen más vocaciones tardías.
¿Cómo descubrió usted su vocación sacerdotal?
Yo comencé en el Seminario Menor a los 11 años pero fue a los 18 cuando fui consciente de lo que Dios quería de mi. Gracias a mi director espiritual, D. Ignacio Olaizola que sin forzar mi libertad, me hizo ver la grandeza de ser sacerdote.

En la actualidad, usted está jubilado ¿puede un sacerdote jubilarse de su vocación sacerdotal?
Un sacerdote puede jubilarse de responsabilidades pero yo continúo trabajando y en ocasiones, hasta más que cuando estaba en activo. Pero el no tener responsabilidades, da mucha tranquilidad.
¿Cómo valora la labor en la Iglesia de San Agustín?
Estoy muy contento, los compañeros son extraordinarios y muy responsables. Se ofrece un gran servicio a los fieles, un lugar donde encuentran las puertas abiertas y siempre hay sacerdotes dispuestos a escucharles. Cada uno de los sacerdotes que colaboramos en la iglesia de San Agustín hemos visto auténticos milagros de conversión. Hay mucha gente que ha tenido una vida borrascosa y necesita desahogarse y recibir la misericordia de Dios.

Natalia Aguado León

jueves, 21 de mayo de 2015

Arciprestazgo del Valle “Escuela de Evangelio y Vida”

Encuentro eclesial del arciprestazgo del Valle en 2013
«La misión en el corazón del pueblo no es una parte de mi vida, o un adorno que me puedo quitar; no es un apéndice o un momento más de la existencia. Es algo que yo no puedo arrancar de mi ser si no quiero destruirme. Yo soy una misión en esta tierra, y para eso estoy en este mundo. Hay que reconocerse a sí mismo como marcado a fuego por esa misión de iluminar, bendecir, vivificar, levantar, sanar, liberar. Allí aparece la enfermera de alma, el docente de alma, el político de alma, esos que han decidido a fondo ser con los demás y para los demás. Pero si uno separa la tarea por una parte y la propia privacidad por otra, todo se vuelve gris y estará permanentemente buscando reconocimientos o defendiendo sus propias necesidades». Este número de la exhortación del Papa Francisco resume muy bien lo que pretendemos desde hace ya cinco años en estas jornadas que celebramos en nuestra zona pastoral. Este año hemos trabajado la importancia de la comunidad en la educación, la atención a unos valores que debemos cuidar y en los que educar. Fueron unos días bonitos de reflexión y de encuentro, que nos ayudan a responder desde el evangelio a los retos que la vida nos va descubriendo. Luis A. Roldán

miércoles, 20 de mayo de 2015

Ropero Eucarístico

Hasta el 29 de mayo permanecerá abierto el Ropero Eucarístico que, como en años anteriores han preparado un grupo de señoras, dirigidas por Hna. Mª Enriqueta López, Misionera Eucarística de Nazaret. 

Todo lo confeccionado irá destinado a Parroquias necesitadas y sobre todo a Misiones. Lugar:  Casa de las Nazarenas (c/Santo Domingo de Guzmán) Horario de lunes a viernes de 10h 12h y de 17h a 19h.

lunes, 18 de mayo de 2015

¡Adios, Don Esteban!

Ha llegado el día de despedir a don Esteban: nuestro último Obispo. Los palentinos siempre hemos sacado a flote, en los momentos importantes, nuestros mejores sentimientos.

En los últimos 20 años, desde 1992 hasta hoy, la diócesis de Palencia ha visto desfilar por la sede de San Antolín cuatro obispos: don Ricardo (1992-1995), don Rafael (1996-2006), don José Ignacio (2006-2009) y ahora don Esteban (2010-2015).

Si nos retrotraemos a los obispos anteriores, caeremos en la cuenta de que, desde 1970 en que llegó don Anastasio (después de 20 años largos de don José Souto Vizoso, 1949-1970) hasta que se fue a misiones el Obispo Nicolás Castellanos (1991), transcurrieron 21 años.

La primera reflexión, al decir adiós a don Esteban, puede ser esta: En los veinte últimos años han pasado por la diócesis palentina el doble de obispos que en la veintena anterior. Es verdad que, en los últimos tiempos, en el mundo todo sucede más rápido. Pero en Palencia hemos tenido obispos que han pasado como meteoros: por ejemplo, don Ignacio Munilla. ¿Por qué? ¿Qué nos ha sucedido? ¿Es la máquina del tiempo que gira últimamente más de prisa?

La segunda reflexión que se me ocurre, es esta otra: Desde los lejanos años de don José Souto, solamente se han jubilado en Palencia dos obispos: él mismo y don Anastasio, a quien “jubiló” su repentino fallecimiento. Todos los demás obispos fueron considerados suficientemente jóvenes como para aceptar nuevas responsabilidades o bien en misiones o en otras diócesis. Este detalle hizo pensar a algunos que Palencia, tal vez, era considerada, en las altas esferas eclesiásticas, como un magnífico puente entre dos orillas. ¿Una diócesis de paso? ¿Una diócesis difícil?

Y vamos con la tercera reflexión: Curas, religiosos y fieles en Palencia hemos sido en líneas generales “gente de buena masa” (al menos desde Santa Teresa para acá). Podemos dar algún disgusto, pero en todas las casas los hay, y en conjunto nuestros curas y fieles son agradecidos y nobles. No hay más que mirarles a la cara. Eso sí, tal vez una miaja serios, callados y poco expresivos. Dicen que lo lleva el ser castellanos.

Nuestra Iglesia diocesana sigue necesitando nuevos y renovados pastores. Una espina tenemos clavada: nuestro seminario sigue cerrado y el clero envejece...

Me gustaría añadir una última reflexión: La Iglesia no debe buscarse a sí misma. Ella no constituye la salvación. La Iglesia trabaja para Cristo. La salvación de Cristo acontece en la Iglesia. Pero ella no la produce. Ella no puede darse la salvación; solo puede regalarla, transmitirla e impartirla. La Iglesia es mediadora, no salvadora.

Este extremo, si por un lado nos da paz, por el otro nos espolea más, ya que también sabemos que el Espíritu de Dios necesita de nosotros como instrumentos necesarios.

Los obispos pasan; las comunidades cristianas ahí siguen. Ellas son la garantía de que la Iglesia continúa viva.

Así que ha llegado el día de tener que decir adiós a don Esteban. Se ha dicho que ha sido trabajador (ha visitado parroquias, pueblos, comunidades religiosas y asociaciones). Es verdad. Ha trabajado mucho y tal vez ha dormido poco. Le agradecemos sus desvelos. Vuelve a su Valencia querida, cerca de su familia. Todos necesitamos cuidados y el calor de los nuestros.

Los palentinos nos sentimos felices, si él también lo está. Le decimos adiós “con el corazón”, y le deseamos, en sus nuevas tareas, todo lo mejor.

Eduardo de la Hera

“Quien vive la misión de Caritas es un testigo de Cristo”

Homilía del Papa Francisco en la Santa Misa con ocasión de la inauguración de la XX Asamblea general de la Confederación de Caritas Internationalis Basílica de San Pedro (Roma). 
12 de mayo de 2015

La Lectura de los Hechos de los Apóstoles que hemos escuchado (16, 22-34) presenta a un personaje un poco especial. Es el carcelero de la cárcel de Filipos, donde Pablo y Silas fueron encerrados después del amotinamiento de la gente contra ellos. Los magistrados primero ordenan que les azoten y luego los mandan a la prisión, ordenando al carcelero de hacer buena guardia. Es por esto que aquel hombre, en la noche, oído el terremoto y viendo las puertas de la cárcel abiertas, se desespera y piensa en suicidarse. Pero Pablo lo consuela y él, temeroso y lleno de maravilla, pide de rodillas la salvación.

La narración nos dice que aquel hombre da enseguida los pasos esenciales del camino de fe y de salvación: escucha la Palabra del Señor, junto a sus familiares; lava las llagas de Pablo y Silas; recibe el Bautismo con todos los suyos; y finalmente recibe a Pablo y Silas en su casa, prepara la mesa y les da de comer, lleno de alegría. Todo el camino de fe.

El Evangelio, cuando se anuncia y se cree en él, impulsa a lavar los pies y las llagas de los que sufren y a preparar para ellos la mesa. Simplicidad de gestos, donde la acogida de la Palabra y del sacramento del Bautismo se acompaña de la acogida del hermano, casi como si se tratara de un gesto único: acoger a Dios y acoger al otro; acoger al otro con la gracia de Dios; acoger a Dios y manifestarlo en el servicio al hermano. Palabra, Sacramentos y servicio están en interrelación y se alimentan entre ellos, como se ve ya en este testimonio de la Iglesia de los orígenes.

Podemos ver en este gesto todo el significado de Caritas. Caritas es una gran Confederación, reconocida ampliamente en el mundo por el trabajo que realiza. Caritas es la Iglesia presente en muchas partes del mundo, y todavía debe lograr mayor difusión incluso en las diferentes parroquias y comunidades, para renovar lo que sucedió en los primeros años de la Iglesia. De hecho, la raíz de todo su servicio está presente en la acogida, sencilla y obediente, de Dios y del prójimo. Esta es la raíz. Si se quita esta raíz, Caritas muere. Y esta acogida se cumple personalmente en ustedes, para que después vayan por el mundo, y lo sirvan en el nombre de Cristo a quien han encontrado y que encuentran en cada hermano y hermana a los cuales están cerca; y así se evita el hecho de limitarse a ser una simple organización humanitaria. Y Caritas en cada una de las Iglesias particulares, aunque la más pequeña, es la misma: no existen Caritas grandes y Caritas pequeñas, todas son iguales. Pidamos al Señor la gracia de entender la verdadera dimensión de Caritas; la gracia de no caer en el engaño de creer que un centralismo bien organizado sea el camino; la gracia de entender que Caritas está siempre en la periferia, en cada Iglesia particular; y la gracia de creer que Caritas central es solamente de ayuda, servicio y experiencia de comunión pero no es el jefe de todas.

Quien vive la misión de Caritas no es un simple agente, sino un testigo de Cristo. Una persona que busca a Cristo y se deja buscar por Cristo; una persona que ama con el espíritu de Cristo, el espíritu de la gratuidad, el espíritu de la entrega. Todas nuestras estrategias y planificaciones se quedan vacías si no llevamos en nosotros éste amor. No nuestro amor, sino el Suyo. O mejor dicho, el nuestro purificado y fortalecido por el Suyo.

Y de este modo se puede servir a todos y preparar la mesa para todos. Esta también es una bella imagen que la Palabra de Dios nos ofrece hoy: preparar la mesa. Dios nos prepara la mesa de la Eucaristía, también ahora. Caritas prepara muchas mesas para quienes tienen hambre. En estos meses han desarrollado la gran campaña “Una familia humana, comida para todos”.

domingo, 17 de mayo de 2015

Nombramientos

El pasado 6 de mayo, Mons. Escudero realizó nuevos nombramientos.
Parroquia de San Miguel, de Palencia. Se ratifica a D. Donato Gómez Díez como Párroco. Se nombra a D. Julián Báscones García como Vicario Parroquial.
U.P. Olmos de Ojeda. Se le incorporan las parroquias de Micieces, Payo y Villavega de Ojeda. Párroco: D. Amérito Gutiérrez Sevilla.

Del Administrador diocesano

Por su parte, el pasado 13 de mayo, D. Antonio Gómez Cantero, Administrador Diocesano, concede delegación “ad universa” de su potestad de régimen ejecutiva a D. Mateo Aparicio Juan y a D. Juan José Martínez González.

17 de abril de 2015 VII Domingo de Pascua - La Ascensión del Señor

  • Hch 1, 1-11 Lo vieron levantarse 
  • Sal 46 Dios asciende entre aclamaciones; el Señor, al son de trompetas 
  • Ef 1, 17-23 Lo sentó a su derecha, en el cielo 
  • Mc 16, 15-20 Subió al cielo y se sentó a la derecha de Dios

La ausencia y la presencia de Jesucristo
 
La Ascensión forma parte del misterio pascual de Cristo. Culminada su misión, Jesús se elevó al cielo ante la mirada de sus apóstoles (1 Lect) y volvió al Padre para sentarse a su derecha (2 Lect). Los apóstoles son los testigos y anunciadores del Evangelio de Cristo exaltado (Ev). La misión de Jesús está ahora en manos del Espíritu Santo y de la Iglesia.

Vigilia: “La vuelta de los descartados”

El pasado jueves 7 celebramos junto a un gran número de voluntarios cristianos, una Vigilia titulada “la vuelta de los descartados” que se celebra del mismo modo en todas las Diócesis españolas.

Representantes de Confer, Derechos Humanos, Manos Unidas y Cáritas compartieron el “Camino” juntos. Gracias a todos por compartir estos momentos de Oración.

Para seguir caminando

Queridos lectores, esto es una carta, no es un artículo, para esto tendremos tiempo las siguientes semanas. Ayer se despidió en la catedral D. Esteban, nuestro obispo durante casi cinco años. Esta semana pasada ha recorrido la diócesis despidiéndose especialmente de las comunidades contemplativas, de las instituciones públicas y de los centros de enfermos psiquiátricos, así como comenzó, cuando llegó a estas tierras.

Ahora ha sido destinado como Obispo Auxiliar a la Archidiócesis de Valencia. Seguro que, como aquí, no descansará por desempeñar lo mejor posible esta misión que el Señor le ha confiado. Ya hemos tenido momentos para agradecerle sinceramente su entrega generosa. Mientras, nosotros comenzamos una nueva andadura de Sede Vacante, un periodo que debemos vivir como un tiempo de “espera activa” y de “esperanza”.

Me preguntaréis que qué es eso de una “espera activa”. Es una espera gozosa, viva. Podíamos esperar también cansados o sin ilusión. En las páginas del Evangelio hemos descubierto que no debemos dormirnos, que -como en un tiempo de adviento- debemos de tener preparados los caminos, allanados, habilitados; y como las jóvenes que esperaban al esposo, hemos de tener las lámparas preparadas, iluminar la estancia, por si llega durante la noche. O como los centinelas en los torreones, escrutar con fina mirada el horizonte. Esto es lo que los cristianos vivimos de manera fundamental como “espera unidos en oración”, pues tener fe no es solamente esperar que Dios haga algo, es prepararnos para acoger con el corazón lo que Dios va a hacer.

En este tiempo no debíamos perder de vista las palabras del apóstol Pablo en su carta a los Romanos, cargada de una gran vitalidad misionera: «Que vuestro amor no sea fingido; detestad lo malo y abrazaos a lo bueno. Amaos de todo corazón unos a otros con amor fraterno; que cada cual estime a los otros más que a sí mismo; no seáis perezosos para el deber; sed fervorosos en el espíritu, servidores del Señor. Que la esperanza os mantenga alegres; sed pacientes en la tribulación, y perseverantes en la oración; compartiendo las necesidades de los creyentes, procurando practicar la hospitalidad... vivid en armonía unos con otros, no os dejéis llevar por pensamientos soberbios, sino acomodaos a las cosas sencillas. Y no os creáis sabios entre vosotros... si es posible, por lo que respecta a vosotros, vivid en paz con todos» (Rm 12, 9-18).

También sabemos que la espera del Espíritu se hizo en unidad y en oración, allá en el cenáculo, lugar de la entrega. Los católicos palentinos estamos llamados, en este momento de nuestra historia, a orar de manera comunitaria y de manera individual. Estamos llamados a esperar la mano de Dios en nuestras vidas. Os invito a todos a orar intensamente para que el Espíritu suscite un nuevo obispo que nos aliente, acompañe y pastoree en la conversión del corazón y en la evangelización de nuestros pueblos, de nuestras gentes. Os invito a pedir que el Señor ilumine al Papa y a los obispos y este periodo sea suficientemente ágil y corto para poder recibir con gozo a un nuevo Pastor.

Un nuevo Pastor al que -como expresó el Papa Francisco en el Mensaje a los Obispos españoles con motivo de la Visita Ad limina del pasado año- se le confíe «la tarea de hacer germinar estas semillas con el anuncio valiente y veraz del evangelio, de cuidar con esmero su crecimiento con el ejemplo, la educación y la cercanía, de armonizarlas en el conjunto de la “viña del Señor”, de la que nadie puede quedar excluido». Un Pastor al que se le confíe la tarea de «abrir nuevos caminos al Evangelio, que lleguen al corazón de todos, para que descubran lo que ya anida en su interior: a Cristo como amigo y hermano».

En aquel Mensaje, el Papa Francisco continuaba diciendo que en este camino «es importante que el obispo no se sienta solo, ni crea estar solo, que sea consciente de que también la grey que le ha sido encomendada tiene olfato para las cosas de Dios. Especialmente sus colaboradores más directos, los sacerdotes, por su estrecho contacto con los fieles, con sus necesidades y desvelos cotidianos. También las personas consagradas, por su rica experiencia espiritual y su entrega misionera y apostólica en numerosos campos. Y los laicos, que desde las más variadas condiciones de vida y respectivas competencias llevan adelante el testimonio y la misión de la Iglesia» (cf. Conc. Ecum. Vat. II, Const. Lumen gentium, 33)».

Por eso es también necesario que, durante este tiempo, todos los que conformamos esta Iglesia diocesana preparemos nuestro camino personal. Pensemos qué tenemos que cambiar cada uno de nosotros para hacer de nuestra comunidad diocesana un lugar acogedor, cercano, cordial y dialogante. Qué procesos de conversión debemos de vivir para anunciar a Cristo resucitado y poner una gota de eternidad en nuestras vidas. Para que nuestra Iglesia promueva una sociedad más justa y atenta a las necesidades de las nuevas y antiguas pobrezas. Para que en nuestra diócesis haya personas dispuestas a colaborar con su obispo sin condiciones ni requisitos previos. Para ir caminando a una Iglesia diocesana, como nos pide el Papa Francisco, que siente «la dulce y confortadora alegría de evangelizar», una «Iglesia en salida», una «Madre de corazón abierto», una «Iglesia misionera», una Iglesia de «evangelizadores con Espíritu».

Sigamos adelante. Sigamos trabajando y redimensionando con alegría las tareas que habíamos recibido de D. Esteban. Estoy a vuestro servicio. Recibid un abrazo y una oración. Cordialmente:
 
Antonio Gómez Cantero
Administrador Diocesano

sábado, 16 de mayo de 2015

Ministerio Episcopal de Mons. Esteban Escudero Torres en la Diócesis de Palencia (2010-2015)

Toma de Posesión y comienzo del Ministerio Episcopal
En la homilía en la Eucaristía de toma de posesión como Obispo de Palencia, celebrada en la S.I. Catedral, el domingo 29 de agosto de 2010, Mons. Escudero recordó las propuestas presentadas por el Papa Juan Pablo II, relativas a la comunión eclesial y a la espiritualidad de comunión: «Hacer de la Iglesia la casa y la escuela de la comunión: éste es el gran desafío que tenemos ante nosotros en el milenio que comienza, si queremos ser fieles al designio de Dios y responder también a las profundas esperanzas del mundo» [Juan Pablo II, Novo Millennio Ineunte, 43].

Trabajar por esta Comunión -entendida como una manera de ser y de obrar, una relación con Dios y con los hombres característica de los cristianos- ha sido una de las prioridades en su Ministerio Episcopal en Palencia. «Los cristianos han de vivir en unión con Dios y en unión con todos los demás bautizados, sus hermanos -afirmó- Ambas realidades se implican mutuamente y no pueden darse una sin la otra. La comunión, pues, implica siempre una doble dimensión: vertical, la comunión con Dios y horizontal, la comunión entre los hombres».

También afirmó que «La Palabra de Dios y el Magisterio de la Iglesia son puntos de partida para iniciar todo diálogo pastoral y toda participación en la vida de la comunidad eclesial. Por ello, el Papa Juan Pablo II, al mismo tiempo que invitaba a fomentar el diálogo y la colaboración en la misión de la Iglesia, advertía de la importancia de confluir en lo que es esencial en la fe cristiana, ya que sin ello no puede darse una auténtica comunión eclesial: “La teología y la espiritualidad de la comunión aconsejan una escucha recíproca y eficaz entre pastores y fieles, manteniéndolos por un lado unidos a priori en todo lo que es esencial y, por otro, impulsándolos a confluir normalmente incluso en lo opinable hacia opciones ponderadas y compartidas” [Juan Pablo II, Novo Millenio Ineunte, 45] […] Sólo si vivimos de verdad esta espiritualidad de comunión, podremos lanzarnos después a una auténtica misión evangelizadora en nuestra Diócesis. Comunión para la misión y misión desde la comunión. La una no puede ir separada de la otra».

Así pues, el cultivo de una «espiritualidad de comunión» para poder «lanzarnos después a una auténtica misión evangelizadora en nuestra Diócesis. Comunión para la misión y misión desde la comunión. La una no puede ir separada de la otra».

Plan Pastoral Diocesano2011-2016

El 29 de agosto de 2011, en el primer aniversario de la inauguración de su ministerio episcopal en nuestra Diócesis, expresó el agradecimiento por «las muchas muestras de cariño que he recibido durante este año pasado entre vosotros: muestras de cariño en el presbiterio palentino, muestras de cariño en los religiosos y religiosas, tanto de vida activa, como de vida contemplativa y muestras de cariño, sobre todo, de la gente sencilla y austera de esta noble tierra castellana»... y anunció la inminente presentación del Plan de Pastoral 2011-2016.

Este Plan de Pastoral 2011-2016 fue la feliz conclusión de un trabajo de corresponsabilidad, y un avance en la comunión eclesial, al menos respecto a la reflexión en común sobre nuestra realidad diocesana. Varios miles de personas participaron -con la oración y reflexión, compartiendo la Palabra de Dios y los textos del Magisterio- para dar forma a las más de dos mil propuestas presentadas. Un documento en el que quedaban plasmadas las líneas fundamentales de su ministerio episcopal en adelante, con dos claves de importancia: “La nueva evangelización” y “La nueva espiritualidad”.

La necesidad de una «nueva evangelización, a pesar de las profundas raíces religiosas de esta tierra castellana» pues «nos encontramos en una época de profunda secularización, que ha perdido la capacidad de escuchar y de comprender la palabra evangélica como un mensaje vivo y vivificador».

Así, el Plan Pastoral recogía propuestas para la renovación de la catequesis, el funcionamiento la Oficina de Comunicación Diocesana, el replanteamiento de la formación permanente del clero y de los diversos agentes de pastoral, laicos o religiosos, la celebración de la Eucaristía y de los demás sacramentos, el fomento del voluntariado, para que en ninguna parroquia falte la atención económica y de acompañamiento de los más pobres y desfavorecidos, para la restructuración de la Curia Diocesana, para incrementar la pastoral juvenil y vocacional, para la difusión de la Doctrina Social de la Iglesia... hasta completar las 240 propuestas aprobadas.

Y la necesidad de una «nueva espiritualidad» pues «sin una conversión interna a Jesucristo, sin una revitalización de la espiritualidad y la vida interior, no podremos conseguir nada, o muy poco». No “nueva”, porque sea “original”, sino “nueva” en el sentido de una «revitalización de lo que siempre han sido las fuentes de la santificación del cristiano». Para ello, propuso a los sacerdotes, consagrados y laicos palentinos tres elementos importantes para la renovación de la espiritualidad en estos cinco años: «la lectura orante de la Palabra de Dios, la adoración eucarística y la comunión apostólica con la Iglesia universal».

Visita Pastoral

El domingo, 15 de enero de 2012, Mons. Escudero anunció el comienzo de una de las tareas pastorales a las que ha dedicado más tiempo y esfuerzo en su etapa como Pastor de la Iglesia palentina.

Afirmaba entonces: «Desde mi llegada a la Diócesis de Palencia, en el mes de agosto de 2010, he tenido ocasión de visitar muchas parroquias con motivo de las fiestas patronales, confirmaciones u otras efemérides parroquiales, predicando en ellas la Palabra de Dios, encontrándome con los miembros del pueblo fiel y administrando los Sacramentos, especialmente la Confirmación y la Eucaristía. También he podido visitar la práctica totalidad de los conventos y monasterios, así como las sedes de los principales movimientos y asociaciones canónicas, y las escuelas católicas y los hospitales. En este sentido, puedo decir con sinceridad que he intentado conocer a mis diocesanos y que ellos ya empiezan a conocerme como su Pastor».

La Visita Pastoral que comenzó oficialmente, el 20 de enero de 2012 en la Parroquia de San Lázaro de la capital palentina... llegó a su fin el pasado mes de febrero con la Visita a la Unidad Pastoral de Frechilla. A lo largo de estos tres años, Mons. Escudero ha recorrido la totalidad de las 81 Unidades Pastorales y 473 parroquias de la Diócesis.

La Visita Pastoral ha buscado revitalizar la fe cristiana y la vida apostólica de todo el pueblo de Dios... desde un espacio propicio para «mantener un contacto personal con el clero y los demás miembros del pueblo de Dios», «conocer personalmente y escuchar a los sacerdotes y a los agentes de pastoral», «rezar con ellos y celebrar los principales Sacramentos de la fe», «conocer y valorar la aplicación del plan pastoral diocesano», «iluminar con su palabra y proponer las oportunas orientaciones pastorales» y «llamar a todos los fieles a una renovación de su propia fe y de su acción apostólica».

En la Homilía conclusiva de cada Visita Pastoral, Mons. Escudero ha exhortado a los fieles palentinos a la «Conversión al Señor», a la «Lectura orante de la Palabra de Dios», a la «Adoración eucarística», a la «Confesión sacramental», a vivir con intensidad la «Eucaristía y comunidad» y a la práctica de la «Caridad cristiana». 

Asimismo, durante estos tres años, la colecta realizada en la Eucaristía conclusiva de la Visita Pastoral siempre ha estado dedicada a la “Fundación El Buen Samaritano, Ayuda a las Personas En Paro” instituida por Mons. Escudero el 5 de abril de 2012.

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A la Visita Pastoral hay que sumar:
  • Los innumerables encuentros personales realizados en el Obispado de Palencia. Durante estos años ha recibido a sacerdotes, religiosos y religiosas, laicos y laicas de manera particular o representantes de colectivos y asociaciones, autoridades civiles, militares, académicas... y un largo etcétera.
  • La presencia de Mons. Escudero en los Encuentros Eclesiales que se celebran anualmente en los distintos Arciprestazgos, así como en muchos de las reuniones ordinarias de los equipos de sacerdotes que acompañan los distintos Arciprestazgos.
  • Participación en los momentos importantes de las asociaciones y organizaciones de la vida diocesana: asambleas de Manos Unidas, peregrinaciones a Lourdes, Tierra Santa, Roma...
  • Participación en los momentos importantes de Religiosidad Popular de la Diócesis: peregrinación a Santuarios, Romerías de inspiración mariana, fiestas patronales...
  • Visitas a las parroquias de la Diócesis con motivo de la administración de Sacramentos, en especial el de la Confirmación.
  • Acompañamiento y visita a las distintas Comunidades de Vida Contemplativa presentes en la Diócesis y celebración del Encuentro anual en La Trapa.
  • Acompañamiento y visita a las distintas Comunidades de Vida Activa y a sus obras educativas, asistenciales, sociocaritativas...
  • Visitas al Centro Penitenciario de Dueñas, al menos dos veces al año... para presidir la Eucaristía del Día de la Merced y la del Día de Navidad.
  • Visita anual al Centro de Acogida a Personas Sin Hogar de Cáritas Diocesana de Palencia para presidir la Eucaristía del Día de las Personas Sin Hogar.
  • Encuentro anual con los Misioneros palentinos que regresan a casa para pasar un tiempo de descanso.
  • Recepciones en el Obispado para felicitar las fiestas navideñas, y entregar el “Evangelio del día” del año entrante.
  • Encuentro navideño con los niños que van a celebrar el año entrante la Primera Comunión y entrega de premios del concurso de felicitaciones de Navidad.

Reforma de la Curia Diocesana

La Curia es el instrumento principal al servicio del Obispo para el gobierno de una Diócesis, principalmente en la dirección de la actividad pastoral, en la administración de la Diócesis, así como en el ejercicio de la potestad judicial.

Siguiendo las directrices del Plan de Pastoral Diocesano 2011-2016, que aconsejaban «realizar un estudio sobre la Curia y las Delegaciones Diocesanas para llevar a cabo una restructuración y simplificación de las mismas», el 1 de septiembre de 2012, entró en vigor el nuevo “Estatuto de la Curia de la Diócesis de Palencia”.

En la Introducción al Estatuto de la Curia se recogía lo siguiente: «En una Diócesis pequeña, como la nuestra, los organismos han de ser los necesarios para prestar los servicios pastorales que demanda nuestra realidad social y eclesial. Por ello, en la presente reestructuración de la Curia se articulan los organismos que tratan de responder a las exigencias del gobierno pastoral de la Diócesis. Al mismo tiempo, la organización de la Curia diocesana está presidida por el principio de la unidad en torno al Obispo, ya que las personas y organismos que la componen son expresión del servicio único que ofrece el Pastor de la Diócesis a la porción del Pueblo de Dios que le ha sido encomendada.

El nuevo estatuto de la Curia Diocesana de Palencia, que presento, tiene como fin primordial ser un instrumento de coordinación en el funcionamiento de los distintos órganos que la componen, para que éstos, a su vez, ayuden a todos los diocesanos -presbíteros, religiosos y laicos- a través, sobre todo de las distintas Delegaciones, y de esta manera constituirse como un medio práctico y útil que contribuya a que el ministerio del Obispo sea más eficaz, haga llegar a todos el Evangelio y procure siempre estar al servicio del bien de las almas».

Con la entrada en vigor de este nuevo Estatuto se dio por finalizado un largo proceso de reflexión y se creó el marco normativo -apoyado en el Derecho Canónico- por el que se rige la Curia Diocesana de Palencia.

En el mismo se recogen aspectos relativos al Consejo Episcopal y a los distintos Organismos Colegiados (Consejo Presbiteral, Colegio de consultores y Consejo Diocesano de Pastoral). Se definen los objetivos y naturaleza del Instituto de Ciencias Religiosas y los referentes al Seminario y la Pastoral Vocacional. Asimismo se apuntan los aspectos relativos a la Curia Administrativa y de Patrimonio (Consejo Diocesano de Asuntos Económicos, Ecónomo Diocesano, Patrimonio artístico, Patrimonio no artístico y Archivo Diocesano), la Curia Judicial (Notaría de matrimonios y Consejo Diocesano de Asuntos Jurídicos), la Oficina de Comunicación Diocesana y la Secretaría Particular y de Protocolo. Una de las principales transformaciones de estos Estatutos son las referidas a la drástica simplificación de la Curia de Pastoral con la creación de seis Delegaciones Diocesanas: 
  • La Delegación de la Palabra: Enseñanza Religiosa Escolar, Pastoral universitaria, Catequesis, Misiones y Obras Misionales Pontificias y Ecumenismo y Relaciones interconfesionales.
  • La Delegación de Liturgia y Religiosidad popular.
  • La Delegación de Acción Caritativa y Social de la Iglesia: Cáritas Diocesana, Otros organismos caritativos en la Iglesia diocesana, Pastoral de la Salud, Pastoral Penitenciaria y Pastoral del Trabajo.
  • La Delegación del Clero.
  • La Delegación para la Vida Consagrada.
  • La Delegación diocesana de Laicos: Acción Católica, Pastoral de Infancia y Juventud, Escuela Diocesana de Tiempo Libre, Consejo de Laicos, Pastoral familiar y Defensa de la vida y Pastoral Rural.
                                                        ******************************

Durante este periodo también han visto la luz otros documentos que viene a regular el funcionamiento ordinario de la vida diocesana, de sus órganos y de distintas organizaciones y colectivos. Así, se han publicado el “Estatuto de los Arciprestes”, el “Estatuto del Consejo Pastoral Diocesano”, el “Estatuto de la Hermandad de Cofradías Penitenciales de Palencia” y muchos de las Cofradías y Hermandades tanto de la capital como del resto de la Diócesis que han renovado sus Estatutos o se han erigido.

Cabe destacar también que durante estos años se ha dotado de una sede estable a tres instituciones importantes en la vida diocesana: la Hospitalidad de Ntra. Sra. de Lourdes, Manos Unidas y la Hermandad de Cofradías Penitenciales de Palencia.

Asimismo se han firmado importantes convenios -de muy diversa índole- con las Instituciones Públicas y Privadas de cara a la búsqueda de un bien común, desde una conveniente independencia institucional que no está reñida con una necesaria colaboración

Reestructuración Pastoral

El 1 de septiembre de 2013, Mons. Escudero dirigió una Carta pastoral a todo el pueblo de Dios en Palencia titulada “La Reestructuración de las Unidades Pastorales”.

En la misma se partía de la configuración sociológica de la Diócesis en la que se constataba: una «gran despoblación, motivada en el mayor número de los casos por razones laborales»; un «envejecimiento de la población de muchos pueblos» con numerosos «núcleos de población muy escasa y de edad avanzada»; el hecho de que «muchas personas, especialmente jóvenes, han tenido que abandonar sus lugares de origen para mejorar sus condiciones de vida, buscando un puesto de trabajo en otros lugares de la geografía española»; así como la existencia de «centros urbanos como Palencia capital y algunos otros pueblos de mayor número de habitantes están recibiendo parte de la población que emigra de las zonas agrarias».

Asimismo, se plasmaba el innegable hecho de «la drástica disminución del número de sacerdotes y de religiosos y religiosas que ha tenido nuestra Diócesis en las últimas décadas» y de la avanzada edad de los sacerdotes que hace que «vaya disminuyendo paulatinamente el número de los que pueden ocupar los puestos que quedarán vacantes por razones de edad, enfermedad o fallecimiento».

Ambas circunstancias -y su poco previsible cambio a medio plazo- tienen consecuencias a la hora de planificar la Pastoral Diocesana. Todo ello, teniendo en cuenta que lo que está en juego es el futuro de la atención religiosa en nuestra Iglesia particular diocesana.

El Consejo Presbiteral Diocesano -máximo órgano consultivo del Obispo- en su reunión del 25 de febrero 2013 logró finalizar el estudio que desde hacía años se venía llevando a cabo. La “reestructuración de las unidades pastorales” no se trataba de una improvisación, sino de una madura reflexión realizada por los propios sacerdotes que trabajan pastoralmente en los distintos arciprestazgos de la Diócesis.

Esta reestructuración estableció «un mapa de la Diócesis donde se delimitan unas unidades pastorales más amplias» que las hasta entonces vigentes y donde se iría concentrando, según se vaya necesitando y progresivamente en los próximos años «la atención pastoral a las parroquias, especialmente en los Domingos y fiestas del año litúrgico».

Esta reestructuración tiene características distintas según se trate de los grandes núcleos, especialmente de la capital, o de los pueblos más pequeños.

  • En el primer caso, afirmaba Mons. Escudero «es muy probable que no pueda mantenerse en el futuro la presencia de dos o tres sacerdotes en activo en una misma parroquia e incluso la reestructuración de los límites de las actualmente existentes. La abundancia de parroquias y lugares de culto regidos por órdenes religiosas, sobre todo en el centro de la capital palentina, hace que el número de celebraciones de la Eucaristía dominical sea manifiestamente superior a las necesidades reales para una adecuada atención religiosa a los católicos de la ciudad». Para ello, se viene trabajando en el «replanteamiento urgente de toda la acción pastoral en Palencia capital, en beneficio sobre todo de los barrios más extremos y de las aglomeraciones de su alfoz, que están experimentando un notable crecimiento de residentes, especialmente de matrimonios más jóvenes y de una mayor población infantil y juvenil».

  • En los pueblos más pequeños, la reestructuración obligará con el tiempo a «suprimir la Eucaristía Dominical en algunas parroquias, o a celebrarla solamente en determinados días del mes». Si, en el futuro, un sacerdote sigue acumulando a las parroquias que ya atiende las de los compañeros que se jubilan o fallecen, será literalmente imposible celebrar la Misa Dominical en todas las comunidades cristianas a su cargo... con la mínima calidad de atención religiosa que requieren los feligreses.Asimismo, tampoco es una solución «la presencia heroica de sacerdotes ya jubilados que se desplazan todos los domingos para ayudar a los párrocos cargados de Misas Dominicales» pues «los feligreses necesitan tener un contacto regular con su párroco y no tan sólo con un sacerdote desconocido, que ocasionalmente va a celebrarles la Misa Dominical» y porque esta práctica «está destinada a ir disminuyendo con el paso del tiempo por el progresivo envejecimiento de los sacerdotes ya mayores que se prestan a ello». Tras afirmar que es «realmente muy meritorio, el interés que los feligreses de los pueblos más pequeños tienen por conservar y restaurar sus templos y su deseo de que se celebre la Santa Misa todos los domingos en sus parroquias», se apuntaba que es urgente e imprescindible «una adecuada formación del pueblo fiel sobre el significado de la celebración de la Eucaristía, que nunca puede convertirse en una devoción particular», y necesario «insistir, a pesar de las previsibles resistencias, en que lo importante es la necesaria participación en la Eucaristía dominical, reunión del pueblo de Dios, y no tanto en el hecho de que sea justamente en la parroquia de mi pueblo y con mis vecinos, negándome a cualquier tipo de cambio en las costumbres tradicionales». En definitiva, una «reorganización que no persigue la disminución de la atención de los sacerdotes a las comunidades cristianas que se le confíen, ni una vida más cómoda para ellos, sino una mejora cualitativa de su ministerio pastoral» según las orientaciones de la Iglesia. Todo ello pensando en satisfacer el derecho que tiene el Pueblo de Dios «de exigir de sus pastores no sólo su acompañamiento y presencia para la celebración de los sacramentos, sino también de su abnegado celo apostólico, de una predicación estimulante, en comunión con la fe de la Iglesia, y del testimonio de una vida santa y de una piedad fervorosa». Como norma quedó definido que «el párroco que no pueda celebrar la Eucaristía dominical en todos los pueblos que tiene encomendados deberá dedicar los restantes días de la semana a estar con los feligreses de esos pueblos, hablar con ellos, celebrar la Misa en la parroquia, acompañar a los enfermos o ancianos y hacer alguna reunión formativa». En cualquier caso se debe garantizar, como ya se hacía en muchas unidades pastorales, «al menos una visita semanal a todos los pueblos de su Unidad». Asimismo, cualquier decisión a este respecto no se haría simultáneamente, sino considerada como una planificación para varios años, que se «irá aplicando progresivamente según el número de sacerdotes en activo y a medida que las circunstancias pastorales lo vayan requiriendo. Los párrocos y arciprestes, en contacto regular con el Sr. Vicario General, irán proponiendo al Consejo de Gobierno las medidas inevitables, de acuerdo con las necesidades de cada unidad pastoral». Con esta Reestructuración Pastoral las 473 parroquias de la Diócesis han quedado agrupadas en 81 Unidades Pastorales y 7 Arciprestazgos: Brezo, Camino de Santiago, Campos, Cerrato, Palencia, Pisuerga Norte, y Valle.

Visita “Ad Limina”

El 24 de febrero de 2014 comenzó en Roma la visita de los Obispos españoles al Papa Francisco. Según la normativa de la Iglesia, «cada cinco años el Obispo diocesano debe presentar al Romano Pontífice una relación sobre la situación de su diócesis, según el modelo determinado por la Sede Apostólica y en el tiempo establecido por ella». Además, «el Obispo diocesano, el año en que debe presentar la relación al Sumo Pontífice, vaya a Roma, de no haber establecido otra cosa la Sede Apostólica, para venerar los sepulcros de los Santos Apóstoles Pedro y Pablo y preséntese al Romano Pontífice». Esta visita recibe el nombre de “visitatio ad limina Apostolorum” (visita a los umbrales de los Apóstoles).

El calendario de la visita que realizaron los Obispos de la provincia eclesiástica de Burgos, a la cual la diócesis de Palencia pertenece, se desarrolló del 24 de febrero al 1 de marzo. Durante la misma, Mons. Escudero visitó las principales Congregaciones de la Curia Romana y dialogó con los Cardenales Prefectos de cada una de ellas.

El lunes 24 de febrero, el Santo Padre recibió en audiencia a los Obispos de las provincias eclesiásticas de Burgos y de Pamplona. La audiencia, que duró alrededor de dos horas, se desarrolló en un clima distendido y fraterno. En la misma se han abordado la situación social y eclesial de las Diócesis, la situación de las familias, la pastoral vocacional o la tarea del laicado entre otros temas.
El Papa Francisco animó a los obispos, entre los que se encontraba Mons. Escudero, «a ser testigos incansables del Señor y a no perder la ilusión». Con las palabras de Pablo VI les ha encomendado «experimentar la dulce y confortadora alegría de Evangelizar».

El Papa Francisco, para finalizar la Audiencia bendijo a las Diócesis y pidió a los Obispos presentes que rezaran por él y su Ministerio.

Cartas a los Sacerdotes

Una faceta muy importante del ministerio episcopal de Mons. Escudero durante estos años ha sido la atención a los sacerdotes, a quienes ha dirigido periódicamente Cartas Pastorales para tratar diversos temas. Estas cartas eran enviadas por correo a cada uno de los destinatarios.

Han sido 12 las Cartas Pastorales enviadas a los Sacerdotes para explicar y comunicar de manera personal los acontecimientos y proyectos de la vida diocesana; la información de los trabajos en las Asambleas Plenarias de la Conferencia Episcopal Española; los contenidos fundamentales de los Documentos emanados de la Santa Sede y del Magisterio de los Papas; los grandes acontecimientos de la Iglesia Universal; los Mensajes para los Tiempos Litúrgicos de Adviento y Cuaresma; y otros aspectos de importancia en la relación del Obispo con los sacerdotes.

El Instituto Diocesano de Ciencias Religiosas

De cara a «posibilitar la formación teológica de grado medio de los laicos, de los miembros de los institutos de vida consagrada y de las sociedades de vida apostólica», «formar pastoralmente a los animadores de las distintas acciones pastorales de los arciprestazgos y parroquias, y a los responsables de movimientos y asociaciones apostólicas» y «atender a la formación permanente de los sacerdotes, diocesanos y religiosos, en conexión con la Delegación del Clero y de la Vida Consagrada» el 1 de septiembre de 2011, Mons. Escudero erigió en la Diócesis el “Instituto Diocesano de Ciencias Religiosas”.

En el Instituto se ha pretendido que «la colaboración de los seglares y religiosos en la pastoral diocesana esté a la altura de las exigencias actuales, en donde no basta solamente la buena voluntad», pues la «formación de los distintos agentes de pastoral es hoy una necesidad absolutamente indispensable, si queremos responder adecuadamente a los retos que la Nueva Evangelización plantea a la Iglesia palentina».

En el Instituto Diocesano de Ciencias Religiosas se han programado anualmente contenidos formativos que han sido impartidos directamente por Mons. Esteban Escudero desde el curso 2011-2012. En este sentido ha ido desarrollando los “Contenidos Básicos de la Fe Cristiana”, los “Fundamentos de nuestra Fe en el Año de la Fe” o el impartido durante el presente curso de “Teología para Seglares”.

Muchos de estos cursos también han sido impartidos por los distintos Arciprestazgos y Parroquias, bien a través de Mons. Escudero o a cargo de algún sacerdote o religiosa con experiencia en pedagogía teológica.

El Instituto Diocesano de Ciencias Religiosas ha acogido también en su oferta las iniciativas formativas de la Escuela de Pastoral de la Salud, la formación en Doctrina Social de la Iglesia, la Programación de la Escuela de Catequistas, la Formación Permanente del Profesorado de Religión, o la Escuela Cofrade impulsada por Mons. Escudero en noviembre de 2012 y acogida por la Hermandad de Cofradías Penitenciales de Palencia.

Cáritas y la Fundación “El Buen Samaritano”

Con la intención de garantizar el recto funcionamiento la Cáritas Diocesana y las Cáritas Parroquiales en orden a un mejor servicio a los pobres, el 4 de julio de 2011 entraron en vigor los nuevos Estatutos de Cáritas en Palencia.

En el espíritu de estos Estatutos se incorporan los documentos elaborados por la Iglesia española a través de los años, como “La caridad de Cristo nos apremia” [CEE, noviembre de 2004] y el Magisterio del Papa Benedicto XVI sobre lo que tiene que ser la Caridad en la Iglesia. Esta enseñanza viene desarrollada de manera exhaustiva en la Carta Encíclica “Deus caritas est” (2005) en la que se dice: «Según el modelo expuesto en la parábola del buen Samaritano, la caridad cristiana es ante todo y simplemente la respuesta a una necesidad inmediata en una determinada situación: los hambrientos han de ser saciados, los desnudos vestidos, los enfermos atendidos para que se recuperen, los prisioneros visitados, etc. Las organizaciones caritativas de la Iglesia, comenzando por Cáritas (diocesana, nacional, internacional), han de hacer lo posible para poner a disposición los medios necesarios y, sobre todo, los hombres y mujeres que desempeñan estos cometidos» [Benedicto XVI, Deus Caritas Est, 31].

De esta manera, Cáritas Diocesana de Palencia queda configurada como «una corporación pública de la Iglesia católica instituida para coordinar, orientar, promover y en su caso, federar la acción caritativa y social en la Diócesis de Palencia». Cáritas Diocesana «es erigida y animada por el Obispo para cumplir el ministerio de la caridad que a él le corresponde». Asimismo, Cáritas Diocesana es «el organismo de la Iglesia Diocesana para expresar el amor preferencial de Dios por los más pobres, promover el ejercicio de la caridad y el sentido de la justicia entre los miembros de la Iglesia y suscitar la solidaridad entre todas las personas de buena voluntad con los pobres y necesitados, estando atentos a las nuevas pobrezas de hoy día».

Cáritas Diocesana tiene por objeto «la realización de la acción caritativa y social de la Iglesia en la Diócesis de Palencia, a través de todos sus niveles, órganos y miembros. Para ello se pone al servicio del Pueblo de Dios con el fin de promover, coordinar e instrumentar la comunicación cristiana de bienes en todas sus formas, y de ayudar a la promoción humana y al desarrollo integral de todas las personas, preferentemente de las más empobrecidas, y de todos los pueblos, mediante la realización de diferentes programas de acción caritativa y de cooperación internacional».

En la clave de este estar “atentos a las nuevas pobrezas de hoy día”, el 5 de abril de 2012 -Fiesta del Jueves Santo, Día del Amor Fraterno, Mons. Escudero firmó a los Estatutos de la “Fundación El Buen Samaritano, Ayuda a las Personas en Paro”. Con la puesta en marcha de esta Fundación vio arrancar esta iniciativa personal encaminada a «atender, a través de Caritas Diocesana, las demandas de ayuda económica para las personas que se encuentran en situación de desempleo y que carezcan de recursos económicos para satisfacer las necesidades básicas de su vida y de su familia así como los costes soportados en la adquisición y/o arrendamiento de su vivienda habitual y/o de los gastos accesorios de la misma, todo ello como actos de caridad cristiana, de conformidad a los principios y valores propios de la doctrina de la Iglesia Católica».

De esta manera, ante la grave situación económica por la que está atravesando el país, con su secuela de miles de personas sin empleo y sin recursos para hacer frente a su difícil situación familiar... se pretende llegar a muchas personas y familias, por sus circunstancias particulares, se ven lejanas a los tradicionales instrumentos de ejercer la Caridad en la Iglesia.

La “Fundación El Buen Samaritano” -tras la aportación personal inicial de 9.000 € por parte de Mons. Escudero- se ha alimentado, en exclusiva, de donativos. Asimismo se ha garantizado que la ayuda ha sido destinada íntegramente a las personas sin empleo y sin recursos, asumiendo el Obispado los gastos de gestión.

San Agustín, Iglesia de la Reconciliación

La iglesia de San Agustín inició el 22 de febrero de 2012, Miércoles de Ceniza y comienzo de la Cuaresma un nuevo reto como “Iglesia para la Reconciliación”. Situada en pleno centro de la ciudad de Palencia, en la Calle Mayor, adquiriría de esta manera un nuevo carácter, asumiendo una función muy importante en la Iglesia diocesana. Desde aquel Miércoles de Ceniza, San Agustín es un «lugar casi permanente de administración del sacramento de la reconciliación y de dirección espiritual», a todos los que deseen entrar por sus puertas, abiertas a todos los fieles católicos. Una Iglesia para la reconciliación y la escucha.

Desde entonces, desde las 10.30h de la mañana hasta las 13 horas y, por la tarde, de 16.30h a 19 horas, de lunes a sábado y, de 10.30h a 13 horas los domingos, siempre hay un sacerdote experimentado, dispuesto a acoger a cuantos deseen confesarse: laicos, religiosos, religiosas o sacerdotes, o a cuantos tengan algún problema de tipo religioso o humano. Una Iglesia con las puertas abiertas para todos aquellos que quieran entrar, descansar, orar, sentirse escuchados y recibir, si lo desean, el sacramento de la reconciliación.

En la carta con la que Mons. Escudero anunciaba la iniciativa se recogía que «el sacramento de la penitencia o de la reconciliación está siendo minusvalorado hoy en día por otras personas que, no obstante, se sienten también miembros de la Iglesia. Se va diluyendo la conciencia del pecado en nuestra sociedad y sólo estamos dispuestos a admitir que a veces nos equivocamos, que en ocasiones hacemos algo que nuestra conciencia nos reprocha o incluso que puede hacer daño al prójimo».

Labor Catequética
A lo largo de estos años han sido innumerables los escritos por los que Mons. Escudero se ha dirigido a los fieles palentinos y a la población en general.

En continuidad con lo ya hecho por sus predecesores, Mons. Escudero ha seguido acercándose cada domingo a los lectores de Diario Palentino. Así, al menos en 170 ocasiones los palentinos han podido conocer de su propia pluma el sentir de la Iglesia, los contenidos de nuestra fe, su opinión ante los temas de actualidad, o lo que los Papas dicen a todos los fieles de la Iglesia universal.

También, la “Carta” de Mons. Escudero ha estado presente en todos los números de Iglesia en Palencia que se han publicado durante su etapa

¿Por qué se le da a Jesús el título de «Cristo»? (73)

En la fórmula «Jesús es el Cristo» se expresa el núcleo de la fe cristiana: Jesús, el sencillo hijo del carpintero de Nazaret, es el Mesías esperado y el Salvador [1436-440, 453].

Tanto la palabra griega «Christos» como la hebrea «Messias» significan «ungido». En Israel eran ungidos reyes, sacerdotes y profetas. Los Apóstoles experimentaron que Jesús está ungido «con la fuerza del Espíritu Santo» (Hch 10, 38). Por eso nos llamamos cristianos, como expresión de nuestra alta vocación.