miércoles, 28 de junio de 2017

Un libro: Las tinieblas no le vencieron

Las tinieblas no le vencieron
A. Pavía Martín-Ambrosio
Ed. San Pablo


El misionero comboniano Antonio Pavía hace un homenaje a la fortaleza inquebrantable de la fe, basándose en la respuesta de Job frente a las adversidades, y propone su ejemplo como modelo para el discípulo de Cristo. La fidelidad de Job no es fácil y supone un combate interior, que es una metáfora de la grandeza del hombre inspirado por la fe divina. Al igual que Job, que se resistió contra la banalidad del camino fácil, también el discípulo de Jesús debe, según el P. Pavía, enfrentarse con valentía a todo aquello que intenta confundirlo, permaneciendo firme en sus convicciones y siendo fiel a la palabra de Dios.

lunes, 26 de junio de 2017

Los “Hooligans”

Esta historia que les voy a contar, a las puertas del verano, cuando muchos de ustedes preparan vacaciones, sigue siendo actualidad, aunque ocurrió hace ya algún tiempo. Sería una historia divertida, si no fuera tan triste y lamentable.

Tarde de fútbol. Roma hervía de “hooligans”. Un equipo extranjero visitaba la ciudad eterna. Un batallón de “teppisti” (gamberros) dejó la Plaza de España inundada de botes de cerveza, papeles grasientos y vomitonas a discreción. No había empezado el partido y muchos ya estaban borrachos. Los más atrevidos orinaron sobre la monumental barcaza, obra del inmortal Pietro Bernini. Algunos, armados de martillos, desmocharon y destrozaron a placer la genial obra de arte.

Anoten ustedes lo que dijo el jefe de estos energúmenos: “¿Y qué importa que hayamos hecho “pipí” sobre este monumento? Roma entera es un monumento”. Al energúmeno le salió la vena cursi, cuando le llevaban a la comisaría, y dijo así, “pipí”. Como le había enseñado su abuela siendo niño. Le salió a flote la inmadurez infantil. Pero ustedes anoten esto otro que también dijo: “¿Por qué se enfadan los romanos? Todavía les queda mucho arte. Si nos multan, nos meamos también en el Coliseo”. Es como decir: “A nosotros nos da igual una obra de arte más o menos”.

Roma, en el pasado, sufrió saqueos, terremotos e inundaciones. Roma afrontó bombardeos, violencias e incendios (algunos, peores que el de Nerón). En el año 1972, hubo un loco que, al grito de “soy Jesucristo” y armado con un martillo, mutiló en la basílica de San Pedro a la Piedad de Miguel Ángel.
Por si fuera poco, Roma sufre cada día la contaminación de un tráfico endiablado; pero ahí sigue su monumentalidad. Resiste el arte en sus calles, iglesias y museos, atestados de turistas. Decía Tagore que hay personas (y ciudades, añado yo) que ofrecen flores a cambio de insultos. Las flores de Roma son sus basílicas, sus plazas y sus fuentes.

Sin embargo, lo mejor de una ciudad, más allá de su monumentalidad, es su hospitalidad. Roma, Madrid, Palencia y otros muchos lugares son hospitalarios. Sólo por esto podemos seguir creyendo en las personas. ¡Cómo se agradece, cuando preparas tus vacaciones, saber que, vayas donde vayas, vas a ser bien acogido!

Dios que es gratuito, también es bello. Y Él nos da todo por nada. Más aún, nos sigue amando a pesar de las agresiones diarias que experimenta su santo Nombre (véanse yihadistas, caricaturistas y blasfemos de grueso calibre). ¡Pobre humanidad!

Pero, volviendo a la exhumada noticia de los hooligans, aterra lo que dijo el Jefe de la Policía romana: “Bastante hacemos con evitar las muertes humanas”. En España -recuerden- no se pudo evitar el que un grupo de exaltados arrojara al río Manzanares a otro exaltado, abandonándolo allí a su suerte. Y su suerte fue la muerte.

Es verdad: lo primero son las vidas humanas. Pero no nos contentemos solo con salvar vidas. Hagamos algo, también, por salvar el arte y todo lo bello, bueno y verdadero que aún nos queda en esta vieja y cansada Europa. Conservemos y mejoremos el patrimonio cultural que hemos heredado. De lo contrario, volverán los vándalos. Ya están ahí.

No es noticia que la policía, cada vez que hay competiciones futboleras de “alto riesgo” confisquen a centenares de descerebrados toda clase de cachiporras, cuchillos y armamentos. No son los “ragazzi di vita” de las películas de Pasolini. No lo son. Son los “tifosi”, los “hooligans”, los gamberros de turno. Bien alimentados y hasta con dinero para viajar. Pero no tomen esta historia como mera anécdota. Es el síntoma pestilente de que algo se ha podrido en nuestro mundo. Como decía el dramaturgo inglés: “Algo huele a podrido en Dinamarca”.

Eduardo de la Hera

domingo, 25 de junio de 2017

25 de junio de 2017 XII Domingo del Tiempo Ordinario

  • Jer 20, 10-13 Libera la vida del pobre de las manos de gente perversa 
  • Sal 68 Señor, que me escuche tu gran bondad 
  • Rom 5, 12-15 No hay proporción entre el delito y el don 
  • Mt 10, 26-33 No tengáis miedo a los que matan el cuerpo.

Las dificultades y persecuciones a causa de la fe han ocurrido siempre. Y ante ellas sentimos la tentación de dejarnos llevar por el miedo e ir ocultando nuestra condición de creyentes, inhibiéndonos del testimonio que debemos dar. «No tengáis miedo a los que matan el cuerpo», nos dice Jesús en el Evangelio de hoy; y nos promete que Él se pondrá de nuestra parte ante el Padre del cielo, si nosotros nos ponemos de su parte ante los hombres. Ante los que nos desprecien por la fe tenemos que darnos cuenta de que el Señor está con nosotros y encomendar al Señor nuestra causa (1 Lect), ya que «el Señor escucha a sus pobres, no desprecia a sus cautivos» (Sal).

sábado, 24 de junio de 2017

¿Ser cristiano es un asunto privado?

¿Ser cristiano es un asunto privado?
[DOCAT 305] Nadie puede ser cristiano solo para beneficiarse personalmente de ello. Acercarse a Jesús, buscar su amistad y seguirlo significa también declararse públicamente a Él y atender a su llamada y a su misión para nosotros: «Vosotros sois la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad puesta en lo alto de un monte. Tampoco se enciende una lámpara para meterla debajo del celemín, sino para ponerla en el candelero y que alumbre a todos los de la casa» (Mt 5, 14-15). Todos nosotros, que fuimos bautizados y confirmados, y aun sin ser llamados a ello como sacerdotes, diáconos, catequistas o profesores de religión somos mensajeros y testigos del Evangelio. Jesús nos dice: «Id al mundo entero y proclamad el Evangelio a toda la creación» (Mc 16, 15); «Id, pues, y haced discípulos a todos los pueblos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo» (Mt 28, 19). Y para que la proclamación del Reino de Dios (y no de nosotros mismo) sea hecha con palabras y obras, Dios nos da los siete dones del Espíritu Santo.
En el Compendio de la Doctrina
Social de la Iglesia: [71]

Sacerdotes Jóvenes

Las delegaciones diocesanas para el Clero de las Diócesis de la Iglesia de Castilla coordinan el IV Encuentro de sacerdotes jóvenes que se celebrará del 25 al 27 de junio, en la Casa de los Misioneros del Verbo Divino de Dueñas. El tema sobre el que versará el Encuentro es: “Ser sacerdotes en el mundo sin ser del mundo. La secularidad del presbítero diocesano”. El encargado de animar e iluminar la reflexión será Mons. Juan María Uriarte, Obispo Emérito de San Sebastián, gran conocedor de los sacerdotes y de la espiritualidad sacerdotal. Nuestro Obispo presidirá la Eucaristía el día 27.